lunes 23 de agosto de 2010

El mar de la tranquilidad

Caras largas, ceños fruncidos, tensión, malos momentos, culpas que salpican desde lejos, problemas, que viene el Bute, dolor horrible de manos, planes personales y profesionales tirados todos a la basura, miedo, rabia y ganas de sacar de paseo al mismo demonio o de arrinconarme a un lado como un bebé.

De repente, un gesto o una palabra amable te quita toda esa mugre de encima. Recuerdas entonces que el mar de la tranquilidad mece un cuenco vacío, sin alimento, sin agua, sin monedas, sin pulgas, solamente restos livianos de aquello que elaboró el camino.


1 comentarios:

  1. Hola Vicintosh, que tal , despues de ver todas las fotos te dire que estan todas estupendas,las ultimas , son fabulosas me encantan....Saluditos.

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