Ayer tuvo lugar una breve concentración de la plataforma de aficionados del CB Granada ante el Hospital Real, donde se encontraba José Antonio Griñán. El motivo, agotar las pocas posibilidades que quedan para que el equipo pueda competir en ACB la próxima temporada y, a corto-medio plazo (o incluso inminente), no disolverse.

Por todos es conocido el momento de problemas económicos que está pasando nuestra sociedad, y eso no perdona a un club que nunca ha estado del todo bien. Según su ex-presidente, José Julián Romero, a principio de temporada el presupuesto encajaba perfectamente, hasta que a la hora de la verdad se ha hecho presente esa maldita palabra: impago. Lo peor es que sería comprensible que medianas y pequeñas empresas admitieran no poder pagar lo que debían, sin embargo, este colectivo ha sido uno de los que menos trabas han puesto para pagar. ¿Quién queda entonces? La Junta de Andalucía y, en parte, la Diputación de Granada. En resúmen, las dos instituciones más potentes junto al Ayuntamiento, que ya ha pagado.

Por otra parte, la Junta de Andalucía parece haber pagado ya a los otros dos equipos andaluces en la competición, de Málaga y Sevilla (¿coincidencia?).
Para rematar la faena, Ayuntamiento, Diputación, Junta, Universidad y randes empresas de la ciudad gastan cerca de 500 millones de euros en la celebración de a Universiada de 2015, cuya repercusión es exclusiva para los universitarios que compitan y sus pocos familiares que puedan acudir. ¿Repercusión? ¿Qué es eso? Para salvar a un club que lleva publicidad a toda España, siendo ésta presenciada por miles de espectadores, se necesitan 1 millón.
El gasto en valde de esta ciudad es algo que siempre ha estado ahí y ahí seguirá. Mientras tanto, algunos pocos seguiremos quejándonos.

Por todos es conocido el momento de problemas económicos que está pasando nuestra sociedad, y eso no perdona a un club que nunca ha estado del todo bien. Según su ex-presidente, José Julián Romero, a principio de temporada el presupuesto encajaba perfectamente, hasta que a la hora de la verdad se ha hecho presente esa maldita palabra: impago. Lo peor es que sería comprensible que medianas y pequeñas empresas admitieran no poder pagar lo que debían, sin embargo, este colectivo ha sido uno de los que menos trabas han puesto para pagar. ¿Quién queda entonces? La Junta de Andalucía y, en parte, la Diputación de Granada. En resúmen, las dos instituciones más potentes junto al Ayuntamiento, que ya ha pagado.

Por otra parte, la Junta de Andalucía parece haber pagado ya a los otros dos equipos andaluces en la competición, de Málaga y Sevilla (¿coincidencia?).
Para rematar la faena, Ayuntamiento, Diputación, Junta, Universidad y randes empresas de la ciudad gastan cerca de 500 millones de euros en la celebración de a Universiada de 2015, cuya repercusión es exclusiva para los universitarios que compitan y sus pocos familiares que puedan acudir. ¿Repercusión? ¿Qué es eso? Para salvar a un club que lleva publicidad a toda España, siendo ésta presenciada por miles de espectadores, se necesitan 1 millón.
El gasto en valde de esta ciudad es algo que siempre ha estado ahí y ahí seguirá. Mientras tanto, algunos pocos seguiremos quejándonos.

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